Los alebrijes, la pieza de arte popular con derechos de autor más pirateada de México. 

Cancún, 19 de diciembre.- El maestro artesano Leonardo Linares Vargas, uno de los herederos directos del creador de los famosos alebrijes de Pedro Linares López, continúa promoviendo la tradición de la cartonería en México. 

Esta técnica ancestral, que ha evolucionado de manera significativa y que hoy es reconocida como un pilar del arte popular mexicano, tiene derechos de autor y es considerada una de las más pirateadas del país.

«Los alebrijes han sido el arte popular más plagiado, dentro del arte popular ha sido yo creo que el más plagiado el más, el que más piratean» afirmó Linares a InZoom.MX durante una entrevista en el Parque Xcaret, señalando que su familia posee los derechos de autor y de propiedad intelectual sobre los alebrijes.

La batalla de la familia de Pedro Linares López, reconocido ante el IMPI como el único creador de estas icónicas piezas, los obligó a entablar procesos legales, incluido uno con China, donde se intentaba producir en masa versiones piratas de alebrijes.

“Oaxaca muchas veces pone “la cuna de los alebrijes” cuando en realidad la cuna de los alebrijes es Ciudad de México y no pueden usar el nombre de alebrije porque es una marca registrada”, explicó.

Pedro Linares López, nacido en 1906 en la Ciudad de México, revolucionó el arte de la cartonería en los años 30 tras una experiencia de salud que lo llevó a un estado de coma. Durante su delirio, según su nieto Leonardo, Pedro tuvo visiones de criaturas fantásticas que llamó «alebrijes».

Estas figuras, que en un inicio cuando las creó causaban temor por su apariencia grotesca, fueron refinadas con el tiempo, incorporando colores vibrantes y formas más estéticas que las convirtieron en piezas icónicas del arte mexicano.

Su primer comprador fue el pintor Diego Rivera quien adquirió tres alebrijes durante una de sus visitas al mercado Abelardo Rodríguez, en la Ciudad de México. 

Sin embargo, por su aspecto grotesco no vendió ninguna más, y ese hecho marcó el inicio de la transición de los alebrijes para hacerlos más coloridos para pasar del anonimato hasta el reconocimiento internacional.

Hoy en día, siete miembros directos de la familia Linares trabajan en la creación de estas piezas, respetando los procesos tradicionales que pueden tomar semanas o meses, dependiendo de la complejidad del diseño.

Cada alebrije es único, combinando elementos de tierra, aire, fuego y agua en armonía.

 «Es un proceso creativo donde la pieza misma guía al artesano, definiendo sus formas y detalles», explica Leonardo Linares.

Además de los alebrijes, la familia también trabaja con otras manifestaciones de la cartonería, como calaveras y piñatas, aunque destaca que los alebrijes tienen una conexión especial con el arte fantástico y surrealista.

Leonardo Linares subraya la importancia de preservar estas tradiciones y destaca cómo los alebrijes han llevado el nombre de México por todo el mundo.

“Mi abuelo nunca imaginó que algo que comenzó como una necesidad personal se convertiría en un símbolo cultural de alcance global”, reflexiona.

Eventos, exposiciones y la admiración de artistas y coleccionistas internacionales han consolidado a los alebrijes como embajadores de la riqueza cultural mexicana. 

«El arte popular tiene esa capacidad de unir a la gente, desde coleccionistas hasta compradores comunes, quienes abrazan este arte y lo convierten en parte de su vida», concluye el maestro Linares.

Los alebrijes no solo son una representación del talento artesanal mexicano, sino también un legado que sigue creciendo, fusionando tradición, creatividad y una visión única del mundo.

error: Contenido protegido
Search
Adecamedios
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.